Cuaderno 0
Cuando el cuerpo desaparece
Octubre 2011

Cuaderno 0
Nº páginas: 120
Idiomas: castellano, inglés
Dimensiones: 16,5 x 23,5 cm
Año de publicación: 2011
Precio: 7 € + gastos de envío
ISBN: 978-84-616-8816-6
Solicitar a info@mugatxoan.org

Cuando el cuerpo desaparece, Blanca Calvo.
Cinco noches, Víctor Iriarte.
Antes de sin título, en colores, Ion Munduate.
Wakefield. (Versión en dibujo), Sandra Cuesta.
Notas preliminares a partir de mis experiencias más recientesLoreto Martínez Troncoso.

Con la ayuda de:
Arteleku-Giouzkoako Foru aldundia
Fundação de Serralves
Departamento de Cultura del Gobierno Vasco

 

Cuando el cuerpo desaparece, Blanca Calvo.

Alicia preguntó al Gato de Cheshire que estaba en el árbol
—¿Qué camino debo seguir?
—Según a dónde quieras llegar —observó el Gato.
—Me es absolutamente igual un sitio que otro… —dijo Alicia.
—Entonces también da lo mismo un camino que otro. —añadió el Gato.
—Es que con tal de llegar a alguna parte… —agregó Alicia a manera de explicación.
—Para eso —le aseguró el Gato— basta con que empieces a andar y andar.

LaSola es la última pieza que hice y que presenté, una sola vez, en febrero de 1999. Cuando empecé a trabajar en este texto, lo primero que recuperé fue el cuaderno de notas donde iba apuntando ideas, referencias y otras cosas sugerentes que me hacían pensar. El vídeo estaba en Hi8 y necesitaba exportarlo a digital para verlo, así que lo dejé aparcado.

El hecho de releer las notas hacía trabajar mi memoria, no en un sentido nostálgico, sino a modo de manual de instrucciones, instrucciones incompletas, ya que no apuntaba lo que hacía exactamente, sino lo que quería hacer; había huecos de información entre la idea que escribía, la acción que luego supuestamente trabajaba y la siguiente nota sobre cómo seguir. No había signos que reprodujeran el movimiento del cuerpo, de alguna manera, el cuerpo había desaparecido, y ahora observo que esas notas hubieran podido servir para hacer otra cosa que no fuera necesariamente una pieza coreográfica.

Escribí por ejemplo:

Días 28 y 28/12/98.
Ha cambiado totalmente el vestuario; de momento, hay dos modelos:
1.– Vestido blanco de lazos + capa de lazos azules y verdes.
2.– Vestido naranja al que se le une el mundo hinchable. TODO REDONDO.

Estoy pensando en dos trozos de suelo diferentes, uno verde o azul y otro redondo de peluche rojo. A veces lo pongo en la primera parte y a veces en la segunda; del suelo sale el vestido naranja y el mundo.

El material que no uso en una parte me gustaría guardarlo debajo.

Las luces, también, estoy pensando en cambiarlas totalmente, ya no me siguen.

Además del cuaderno de notas recopilé los libros y me reencontré con el libro titulado Juegos solitarios, nueve maneras de entretenerse al máximo. En la contraportada había varias frases como estas: ¡La mejor forma de lograr que el tiempo pase volando! Una variada colección de pasatiempos que usted puede realizar sin compañía. Así que, como iba a abordar mi primera pieza en solitario, este librito me ayudó a establecer unas reglas de juego con las que conformar la estructura.

Dentro de ese libro se proponen varios juegos de lápiz y papel, y el elegido fue «Mutantes», que parece ser, fue uno de los más populares en la época de la Reina Victoria de Inglaterra y el pasatiempo favorito de Lewis Carroll. El objetivo de este juego es transformar una palabra en otra, cambiando una sola letra cada vez, formando una palabra diferente a cada paso que se va dando. Por ejemplo: en tres pasos sol se vuelve mar: Sol, sal, mal, mar.

Esto me llevó a volver a leer Alicia a través del espejo y Alicia en la País de las Maravillas, no recuerdo cuál es la razón, pero compré muchas y diferentes versiones de estos libros, con los dibujos originales, con dibujos en color, sin ilustraciones, en inglés, ediciones de bolsillo……Tengo un amigo que ahora hace lo mismo, pero él sí tiene una razón concreta. De todas formas, creo que el libro de Carroll es, en parte, el culpable de la imagen, del paisaje de la pieza.

El juego «Mutantes» me permitía ser otra, utilizar un solo elemento para transformar mi imagen, y así, con una pieza textil de José Luis Vicario, hecha de muchos lazos verdes y azules anudados a una red de pescador, pasé a ser: La camuflada, La reina de la naturaleza, La chica años 20, La sirena, La hawaina, La flamenca, La glamurosa y acababa por ser La serpiente, orden terrestre y orden eterno, riesgo a caer.

TRANCE   TRANSCENDENTAL   FUNDA   MENTAL

Hay una expresión que es «meter en fuga a uno», que quiere decir excitarle a uno con viveza para que ejecute alguna cosa, especialmente de diversión. También significa el momento de mayor fuerza o intensidad de una acción.

Comencé mi trabajo coreográfico junto a La Ribot en 1986 y contábamos con un grupo de diez personas dispuestas a meterse en fuga con nosotras, así que irrumpimos en la coreografía de aquella forma tan maravillosa e irrepetible y ajenas al sistema por llegar: Sin dinero, sin subvenciones, sin estructura, con interrogantes, pero sobre todo con unas increíbles ganas de hacer. En los 80 casi todo era posible, quizás esto condicionó nuestros primeros años de creación, porque no teníamos miedo a aventurarnos.

Es por esto que con la creación de LaSola, doce años después, se cerraba un ciclo que yo consideraba había comenzado a la inversa, ya que, después de haber desarrollado un lenguaje singular, formar parte de la eclosión de nuevas formas de creación, haber codirigido una numerosa compañía y estrenado en teatros de 1200 butacas, abordábamos otro tipo de trabajos más discursivos y que, como tales, tenían otra apariencia, así que el sistema nos relegaba a las Salas Alternativas.

Por esta razón habíamos concebido Desviaciones como un festival reivindicativo en defensa de un lugar a ocupar en el que se nos identificara, confeccionado con el fin de contextualizar el trabajo de los artistas, más con la intención de situarlos en un mapa que de explicarlos o almacenarlos en una categoría; una apuesta por que lo transdisciplinar de las propuestas contagiara los discursos. Un lugar al que no hubiéramos tenido acceso sin haber inventado nuestro propio programa donde presentar nuestros trabajos confrontados con los de nuestros compañeros del resto de Europa, los cuales mostraban que no estábamos solas.

Así que, el proceso de LaSola era un final–inicio con el que comenzar una nueva etapa, quizás, es por esto, por lo que la pieza se rompe en la mitad, en la que abandono lo que estoy haciendo y paso a cuestionarme qué hacer, cómo seguir, planteando en voz alta y de forma irónica, lo que me preocupaba. Quería abrir el proceso al espectador, dar otra perspectiva, criticaba el propio formato.

El uso del tiempo, cada cosa tiene su tiempo, el esfuerzo de lo físico, hacer cosas diferentes o cosas que nunca hubiera hecho antes, poner un ordenador en escena y escribir una carta o incluso un proyecto, pero usar el cuerpo, ¿qué cuerpo?, movimiento perpetuo, no moverme, desnudarme, el cuerpo quieto……

Estas primeras frases que dije, ya que nunca había hablado antes en una pieza, finalizaban cuando decía: y el cuerpo… el cuerpo desaparece.

La desaparición de mi cuerpo se lograba apagando toda la luz del espacio, un foco muy recortado iluminaba sólo mi cara, que flotaba en el espacio como el Gato de Cheshire de Alicia en el País de las Maravillas. Ese rostro proponía una serie de imágenes mentales, un juego de adivinanzas que invitaba a los espectadores a la resolución de problemas sobre relaciones corporales y espaciales, como por ejemplo:

1.– Imagínese que su jersey tiene una etiqueta en el interior del cuello, en la parte de atrás. Si le da la vuelta del revés y se lo pone con la manga izquierda en el brazo derecho, y en la manga derecha el brazo izquierdo, ¿dónde estará la etiqueta, adentro o afuera, en la espalda o en el pecho?

2.– Imagínese que se quita el guante de la mano izquierda pero dándole la vuelta al revés y luego se lo pone en la mano derecha ¿Estará la palma del guante en la palma de su mano, o en el dorso de su mano?

3.–Imagínese dos libros, uno al lado del otro, en una estantería. Ambos tienen sus páginas numeradas del 1 al 100. Si el libro a mano derecha está guardado de cabeza, ¿qué número obtendrá si suma el número de página en el extremo derecho del libro a mano izquierda con el número de página del extremo izquierdo del libro a mano derecha?

A cada problema planteado, sonreía y dejaba tiempo para que el espectador visualizara y lo resolviera mentalmente, por supuesto no me interesaba la interacción con los espectadores, sino proponer un tiempo en el que ellos construyeran un espacio.

En aquel momento para mí era clara la distinción entre cuerpo y cabeza. Quizá porque estaba cansada de hablar con el cuerpo en abstracto y necesitaba la cabeza para hablar con palabras concretas.

En el libro El africano de Le Clezio, en el capítulo «1. El cuerpo», nos narra una situación opuesta a esa:

Tengo algunas palabras que decir del rostro que recibí al nacer. En primer lugar, que debí aceptarlo. Aceptar que no lo quería habría sido darle una importancia que no tenía cuando era niño. No lo odiaba, lo ignoraba, lo evitaba, no lo miraba en los espejos. Durante años creí que nunca lo había visto. En las fotos, apartaba los ojos como si otro me hubiera remplazado.

[…] Creo que la desaparición de mi cara y de las caras de todos los que estaban alrededor de mí, data de la entrada en esa casa, en Odoja, Africa.

De esa época, para decirlo de manera consecutiva data la aparición de los cuerpos. […]

También escribe:

Cuando se es niño no se usan palabras (y las palabras no están usadas).

En 1999 yo también tenía muchos cuerpos a mi alrededor, cuerpos que se observaban, cuerpos que ya no se movían, que no bailaban, que proponían otra manera de estar, cuerpos que se desnudaban, cuerpos con éxito y cuerpos que no estaban preocupados por el fracaso, cuerpos objeto y cuerpos como herramienta de trabajo, cuerpos de mercado y cuerpos resistentes y comprometidos. Y yo no sabía exactamente dónde estar, me cuestionaba qué lugar ocupar. Situarme en un lugar aparte y ¿qué hacer luego? Daba igual, el caso es que necesitaba un nuevo lugar de libertad, un espacio de investigación donde no se avanza ni se retrocede, simplemente se atraviesa.

Hacía ya dos años que habíamos comenzado a programar Desviaciones y uno desde el inicio de Mugatxoan junto a Ion Munduate. Anteriormente, en las diferentes configuraciones que había formado, además de pensar las coreografías, ejecutarlas etc… me había ocupado del trabajo de organización y producción, siempre pensado desde una cabeza de artista, ya que no tenía, ni tengo, ninguna formación de lo que se denomina gestión cultural, excepto, la adquirida a través de la experiencia profesional en sí misma, podemos decir mejor una gestadora cultural.

Mugatxoan es una herramienta dedicada a la investigación artística, nos esforzamos por crear las condiciones necesarias para los proyectos que no se adecuan a los sistemas tradicionales de producción artística. Estos proyectos, que vienen de todas las disciplinas artísticas, son una oportunidad de renovación y revisión de los métodos conocidos de producción, de los patrones de trabajo, del propósito de la investigación y sus formatos no se corresponden necesariamente con las disciplinas en las que los artistas se han formado.

Hay escrito en el cuaderno de notas de LaSola un poema de Joan Brossa que no recordaba haber utilizado, pero que ahora, viendo el vídeo grabado, compruebo que era lo primero que decía y que cuando lo releo actualmente adquiere otro sentido, ya que cierra el bucle:

Gafas de sol

Si en vez
de venir por la mañana
y volverte por la tarde
vieras la manera de venir
por la tarde y marcharte al día siguiente
el sol no te daría en la cara.
¡Basta! ¡basta!:
Me voy a buscar otro rincón.

Curiosamente y de nuevo doce años más tarde, todavía estoy en ese nuevo rincón que encontré, donde mi cuerpo ha desaparecido del espacio/tiempo visible, donde la luz te da de frente, para estar en un lugar menos luminoso, pero muy activo, donde transitar sin ser nadie o muchos diferentes.

Desaparecer: ocultar, quitar de la vista con presteza una persona o cosa.
Des – aparecer
Des: fuera de

A veces pienso que para mi, Mugatxoan es un proyecto coreográfico, coreográfico en el sentido de las relaciones de espacio/tiempo entre las personas que se mueven en torno, que entran y salen, que transitan por; es una manera de estar y ser, una coreografía infinita y un proyecto, porque no queremos darle forma definitiva, porque lo queremos lanzar hacia delante, a distancia.

Buscando en el diccionario coreografía, encuentro otra palabra a la que le falta una letra para llegar a ser:

Corografía: f. Descripción de un país, de una región o de una provincia.
Corógrafo: El que entiende y escribe de corografía.

Y una compañera que sabe que estoy escribiendo este texto me manda un extracto de L’Abécédaire de Gilles Deleuze:

[…] Lo que me fascina completamente son los asuntos de territorio. Los animales que tienen territorio, es algo prodigioso, porque constituir un territorio, para mi, es casi el nacimiento del arte. Cuando ves cómo un animal marca su territorio, toda la gente invoca siempre lo de las glándulas anales, de orina… con las que marca las fronteras del territorio, pero la cosa va mucho más allá, si. Lo que interviene en el marcaje de su territorio, es también una serie de posturas, agacharse, levantarse… una serie de colores.

Color, campo, postura, son las tres determinaciones del arte.

El territorio es el ámbito del tener, es decir, el territorio es propiedad del animal y salir del territorio es aventurarse. Hay animales que reconocen a su pareja dentro del territorio, la reconocen dentro de su territorio, pero no la reconocen fuera de él. […]

[…] A veces, se reprocha a la Filosofía crear palabras bárbaras, pero ponte en mi lugar, por determinados motivos, quiero reflexionar sobre esta noción de territorio, y me digo, que territorio me vale en relación con el movimiento, por el cual, se sale de él. Necesito una palabra aparentemente bárbara, Desterritorialización, nos dicen que es una palabra difícil de decir y además, que qué significa. Aquí tenemos un caso hermoso donde un concepto filosófico no puede ser designado más que por una palabra que aún no existe. Aunque descubramos después que en otros idiomas hay una equivalente.

A veces hay que inventarse una palabra como bárbara, para reflejar una noción con nuevas pretensiones. No hay territorio sin vector de salida y no hay salida del territorio, es decir de desterritorialización, sin al mismo tiempo pasar por un esfuerzo de “re–territorializarse”, en otro sitio, en otra cosa.

Por lo tanto, todo esto, es primordial en los animales, es lo que me fascina, es el dominio del signo. Los animales emiten signos, producen señales, es decir, en el doble sentido de que también reaccionan a señales y dejan señales, producen signos.

Si a mi me preguntaran ¿qué es para usted un animal? Es el ser al acecho. […]

4.– Imagínese un mapa que está impreso por un lado y que tiene un extraño pliegue que le cruza desde la esquina superior izquierda, hasta la inferior derecha. Si vuelve el mapa de cabeza y luego pone el lado no escrito hacia usted, ¿correrá el pliegue de derecha a izquierda o de izquierda a derecha? ¿Y el sur?¿ dónde está el sur?

Blanca Calvo.
Donostia / San Sebastián, Octubre 2011.
A mi madre, Mauricia, que desapareció de tanto ser.