Cuaderno 1
Una voz sin cuerpo, hacia el amor
Agosto 2012

Cuaderno 1
Nº páginas: 124
Idiomas: Castellano, inglés
Dimensiones: 16,5 x 23,5 cm
Año de publicación: 2012
Precio: 7 € + gastos de envío
ISBN: 978-84-616-8897-5
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Introducción, Blanca Calvo.
Frondoso matorral, Amaia Urra.
The Love Piece, Alice Chauchat.
Contrariwise, Itziar Okariz.
Love as production: a short theory of the economy of art, Peio Aguirre.

Con la ayuda de:
Eremuak – Eusko Jaurlaritza, Kultura Saila
Arteleku – Gipuzkoako Foru Aldundia
Programa Cultura – Comisión Europea

 

Continúo. Con la ilusión de poder presentaros este nuevo número, tras el Cuaderno 0.

Contamos en este Cuaderno 1 con cuatro colaboraciones interestelares de las voces de: Alice Chauchat, Amaia Urra, Itziar Okariz y Peio Aguirre; y ellos en sus textos, a su vez, remiten a otras voces. Voy a aprovechar esta introducción para convocar más voces sin cuerpo.

En una de las primeras conversaciones telefónicas que mantuve con Manuel Cirauqui —escritor y curator—, para establecer las bases de su participación en este proyecto, hablamos de un texto que escribió para The 6th Momentum Biennial Imagine To Be Here, y que tituló, Or Not Being There (Notes for a radio Topology). En él habla, entre otras muchas cosas, de unas grabaciones de lecturas en vinilo que grabó Julio Cortázar, en cuyas introducciones de la cara A y B del disco, preocupado por la percepción de sus textos leídos, se refiere a la posición del emisor y del oyente, y dice así:

«Sí… La idea de grabar un disco de manera más o menos académica, leyendo un texto tras otro, con esa sensación de cosa muerta que dan los discos de escritores, no me gusta demasiado. En el fondo siempre es más interesante escuchar a un escritor en una entrevista de radio, en la medida en que las pausas, las equivocaciones, su respiración, todo eso, es una cosa más viva.

Me gusta que desde la primera frase haya un contacto entre el que me va a leer y yo mismo; no porque yo escriba pensando que alguien me va a leer, sino más bien porque siempre he tenido la impresión de que el hecho mismo de ponerme a escribir significaba, de alguna manera, una tentativa de contacto. No con personas definidas, sino con una realidad ajena y exterior con la que se busca el contacto para que llegue a ser un poco menos ajena y exterior».

La voz es un significante suspendido en el aire, que se significa de diferentes maneras a lo largo del relato que propone. La lectura no deja de producir un diálogo descorporeizado, un encuentro de palabras en el espacio.

Escribe en su texto Manuel:

«Esta manera neurótica de comenzar Cortázar por la no lectura, improvisando, pero hablando con el oyente, tiene que ver con el deseo frustrado de encontrar una continuidad espacio - temporal con la persona a quien se dirige la grabación, algo a lo que la situación del estudio de grabación se opone completamente. El propósito que subyace a la improvisación de Cortázar parece ser la intensificación de su aquí y ahora, un truco paradójico (tan paradójico como los teoremas de lo inconsciente) para fortalecer su relación con alguien a quien no ve, alguien que siempre está ahí, el habitante de un tal vez».

Hablamos, además, de este proyecto que nos tiene ocupados los dos últimos años, Cuando el cuerpo desaparece, y que con la publicación de los cuadernos y las emisiones de radio programadas, trabaja en una idea semejante. En como poder trasladar la percepción de la performance a otro medio, que el espectador que está ausente pueda compartir, desde otro lugar, lo que se produce en vivo.

En una deriva para nosotros lógica, le comentaba que después de desaparecer y de una voz sin cuerpo estaba claro que, tras esas nociones y de manera continuada, aparecía hacia el amor. Entendemos que lo último que recuerdas de una persona es su voz y que cuando la evocas, amas. Si nos alejamos de lo presencial en la performance es para más adelante, echarlo de menos, para volver a sentir la importancia de lo vivo, no sólo de la ausencia del cuerpo, sino del lugar y el tiempo que ocupa y como estos se transforman.

Manuel me habló también de un investigador japonés, del cual no recuerdo el nombre, que ha hecho unas pruebas en las que ha descubierto —más o menos, o así entendí— que cuando amamos nuestro cuerpo queda impregnado de partículas del cuerpo del otro. Así que, cuando nos abandonan o desaparecen, todavía permanecen, en parte, en nuestro cuerpo, somos nosotros y parte del otro, y hasta que no se «esfuman», desaparecen esas partículas, les echamos de menos y les seguimos amando porque son parte de nuestra unidad corporal.

Para nuestra tranquilidad, AMOR existe y está en Portugal. A 151 km de Lisboa por la autopista A-8, dirección Leiria y tras coger la salida 2, me dice Ion Munduate, que estuvo allí con sus gafas de espejo para filmar su proyecto Astra Tour.

AMOR es un pueblo largo y en forma de L y está emplazado a cada lado de la carretera que le atraviesa. Es curioso, pero el asfalto de esa carretera está lleno de bandas sonoras, que te obligan, a mantener una velocidad máxima de 40 km por hora, a ir palpitando todo el recorrido. Es como si sus habitantes quisieran que permaneciéramos allí, que no llegáramos hasta la señal de salida atravesada por la banda roja. Empezamos ahora.

Blanca Calvo.
Donostia / San Sebastián, Agosto 2012.